Título
original: La Bella Otero, 2001
Tapa dura: 336
páginas
Edición: Planeta,
2001
ISBN: 84-08-03877-X
Puntuación: 7/10
Esta biografía, en parte novelada, ha sido nuestra última acompañante en el club de lectura. Está escrita por Carmen Posadas, una de las escritoras de las que más libros hemos leídos y cuyas obras, en general, siempre han gustado bastante a la mayoría de miembros del club.
Además, tuvimos la oportunidad de conocerla en un encuentro de clubes de lectura hace ya algunos años, y la experiencia fue maravillosa. Es muy simpática y accesible, y tuvo a todo el auditorio en vilo escuchandola hablar. Dio un repaso de su carrera y contó varias anécdotas sobre su vida.
Carmen Posadas siempre se documenta magníficamente para escribir sus obras, en las que suele basarse en un personaje histórico o un hecho concreto de la historia y añadiéndole su saber hacer, los convierte en historias estupendas con las que disfrutas a la par que aprendes.
En este caso, y saliendo en parte del género de la novela, nos cuenta la curiosa y bastante desconocida vida de la Bella Otero. Una bailarina, cantante, actriz y cortesana de origen español pero afincada en Francia, que fue muy famosa en la Belle Époque.
La autora nos cuenta la historia de Carolina Otero (en realidad se llamaba Agustina), desde que era una niña pobre e hija de madre soltera en la Galicia rural de la segunda mitad del siglo XIX, en capítulos dedicados a algún personaje o hecho relevante de la vida de la misma, contados de un modo biográfico, hasta el final de sus días en los que utiliza capítulos novelados, que va intercalando con los anteriores, en los que nos cuenta parte de su historia una Carolina anciana ya en sus últimos momentos de vida.
Además el libro contiene unos anexos fotográficos y epistolares, donde podemos conocer a la protagonista en varias etapas de su vida y también a algunos de sus amantes y cortesanas rivales.
Desde muy niña fue consciente de su enorme poder ante los hombres. Después de sufrir una violación que la dejó muy mal herida y estéril, escapó de su casa, se fue a Francia y allí comenzó a ganarse la vida bailando y prostituyéndose. Hasta que un día, su fututo representante, un estadounidense que estaba en Francia buscando nuevas artistas para su espectáculo en un teatro en Nueva York, la descubrió bailando en la calle. Él la descubrió y se enamoró perdidamente de ella, hasta el punto de ser uno de los varios hombres que acabaron suicidándose después de que la Bella les rompiera el corazón.

Su magnetismo y sensualidad se convirtieron en su mejor arma que,
junto con su gran inteligencia, la llevaron a ser la reina de la Belle
Époque. Porque la Bella fue una mujer con un talento mediocre para el baile o el canto, pero muy hábil para la seducción, que convirtió en todo un negocio que la llevó hasta las camas de varios reyes y de los más acaudalados magnates, y a ser una de las mujeres más ricas del momento.
"Carolina entendió desde el principio el romántico ascendente
que la Belle Époque entregó a las cortesanas y lo explotó al máximo. Es
cierto que dichas actitudes provenían, una vez más, del eterno
paternalismo masculino, pero al mismo tiempo daban libertad y, sobre
todo, otorgaban poder a las mujeres que se atrevían a jugar el juego. Un
poder, como se verá, casi ilimitado."
"Pecado social era casar mal y pecado mortal divorciarse, sobre
todo para las mujeres, quienes, a menos que pertenecieran a una familia
muy rica, utomáticamente perdían todo respeto..."
"Una mujer liberada podía (y debía) tener
amantes, podía también subirse a un escenario y coquetear con el arte,
siempre que lo hiciera desde el cómodo estatus de esposa excéntrica o,
si era rica, desde la aún más confortable plataforma de una extravagante
millonaria. Trabajar para vivir, en cambio, erea imperdonable, era
`desclasarse´ y eso constituía el peor de los pecados. Porque una época
tan brillante que se vanagloriaba de bendecir una fraternité entre ricos
y pobres, en realidad ésta no afectaba más que a las formas, nunca al
fondo. Príncipes y vagabundos podían coincidir en los mismos lugares de
entretenimiento y emborracharse con una misma botella de absenta, pero
una vez disipados los vapores del alcohol la fraternité desaparecía
junto con la resaca y el dolor de cabeza."
Para adornar su humilde pasado, inventó muchas historias y anécdotas, que la hacían aún más atractiva a ojos de sus potenciales protectores. Decía ser andaluza e hija de un conde y de la gitana que inspiró el personaje de la protagonita de la ópera "Carmen", entre otras muchas pintorescas invenciones. Su carácter fuerte e indómito, que ella denominaba su "furia española"
fueron parte de su seña de identidad y otro más de sus encantos junto con su arrebatadora belleza para los cánones de la época.
Disfrutó de una vida de éxitos, se codeó con la realeza, tuvo amistad o romances con muchos artistas de la época, protagonizó multitud de escándalos, fue poseedora de una auténtica fotuna en joyas, que lucía en sus espectáculos y cada vez que tenía ocación, y que acabó perdiendo en los tapetes del casino de Montecarlo debido a su adicción al juego.
Tuvo multitud de amantes pero no amó a ninguno. No llegó a casarse ni tuvo hijos, y se encontró sola, en la ruina y olvidada los últimos cincuenta años de su extensa vida.
"En tantos años de vida mundana he aprendido esta discreta manera
de acabar una conversación que se alarga demasiado. Con cariño se van
dirigiendo los pasos de nuestra visita hacia la salida, muy despacio,
pero con mucha firmeza. Tengo comprobado que siempre que lo que se
cuente sea lo suficientemente interesante, el interlocutor apenas repara
en que lo estamos echando. Para cuando termine la historia, él o ella
estará al otro lado de la puerta con una sonrisa pánfila y la pequeña
gloria de haber conocido una historia malvada."
La maestría escribiendo de Carmen Posadas, que de una forma elegante, ni sencilla ni excesivamente recargada, queda patente sobre todo en la parte novelada de esta obra. Pero también cuando nos cuenta de una manera más objetiva y con su propia voz, la biografía de Carolina, consigue que la narración no desmerezca en absoluto, sea ágil y amena a su lectura.
El punto fuerte del libro para mí es la ambientación. Me gusta mucho la época en la que vivió la protagonista y la autora consigue plasmarla muy bien, aunque sea a base de pinceladas. Pero también he de decir que, será debido al paso del tiempo y a que ya hoy parece que no nos escandaliza casi nada, la vida tan extravagante de la Bella no me ha seducido tanto como pensé que lo haría.
Aún así, creo que merece mucho la pena leer este libro, disfrutar de la prosa de Carmen Posadas y conocer de paso a este personaje tan olvidado y desconocido hoy en día en nuestro país, pero que en su momento brilló con luz propia.
"El poder total implica no amar; en realidad se trata de la
conocida maldición del Don Juan: quien conquista no ama, le resulta
imposible...está demasiado inmerso en la impostura de la seducción como
para fijarse en el objeto deseado."
"La vida continúa y son otros los que ocupan ahora nuestro
hueco de gloria. Pero no por mucho tiemo, sólo hasta que ellos también
se hagan viejos y desaparezcan de las portadas para reaparecer a lo
grande en una necrológica."
CARMEN POSADAS
Escritora uruguaya nacionalizada española. Ha escrito literatura infantil, ensayo y novelas, entras las que destacan "La cinta roja" (2008), "Invitación a un asesinato" (2010) y "El testigo invisible" (2013). Fue ganadora del Premio Planeta en 1998 con su obra "Pequeñas infamias".